lunes, 29 de octubre de 2007

Entrevista a Ledesma


—¿Es mayor la exigencia acá que en otro lado?—


Sí, seguro. Vos salís a la calle y lo primero que te dicen es "vamos a ganar que hay que salir campeón". La gente te hace saber que no quiere dejar este sendero de triunfos. Y nosotros también somos exigentes, y queremos que Boca siga ganando cosas.


—Pero ganaron la Libertadores hace meses...—

Es la exigencia que genera el Mundo Boca. Acá tenés poco margen para el error. Yo también a veces pienso: "Hace tres meses ganamos la Copa". Pero esto es así y es lindo tener esa presión de ganar, de pelear cosas importantes. Eso te hace crecer y te ayuda un montón. No me molesta esa presión.


—¿Por qué hoy les está costando más?—Hay algo lógico: ante teníamos a un jugador diferente como Román, que era el que te hacía jugar y manejaba los tiempos del equipo. Hoy tenemos un plantel bárbaro, con muy buenos jugadores. Los que estamos acá tenemos las condiciones para hacer las cosas bien y llevar a Boca a lo más alto. Pasa que no estamos atravesando un buen momento futbolístico, eso está a la vista, pero hay plantel como para revertir esto, sin dudas.


—Es como que Román los hacía mejor a todos.—


No sé si eso. Sí que era todo más fácil. Por ejemplo en mi caso, se la daba y él siempre te generaba algo o te ganaba un partido en un minuto. Entonces, era una ventaja. Pero creo que hoy llegaron jugadores de calidad que están en condiciones de hacer lo mismo, como Gracián, Bueno o Alvaro. No nos está tocando andar bien en este momento, pero eso no quiere decir que no vayamos a levantar y ganar las cosas que estamos peleando.


—¿Qué te dejó jugar seis meses con Román?—Primero que nada, haber cumplido el sueño de jugar con mi ídolo. Haber compartido vestuario, concentraciones y partidos con él me dejó mucho. Aprendí mucho de él, sobre todo como persona.


Después de remarla mucho, hoy Ledesma, que no podrá jugar el sábado por la roja ante Estudiantes, está afianzado en Primera. De todos modos modos, él no se siente un indiscutido.


"Me sigo sintiendo como el primer día que arrancó la etapa de Russo, como uno más. Alguien que sigue teniendo muchas ganas de hacer las cosas bien y de pelear por un lugar en el día a día. Creo que Boca no te permite relajarte. Por eso lo vivo igual que antes. Pero nadie tiene el puesto asegurado y en cada práctica hay que demostrar que estás para jugar", dice.


—¿Se te cerró el arco?—


Lo mío no es el gol. Obviamente que soy un volante con llegada y convertir es importante. Habíamos arrancado jugando con otro sistema, 4-4-2, y eso me permitía tener más libertad, jugar más suelto y llegar más al área. Pero lo mío es tratar de hacer lo mejor para el equipo y si puedo llegar al gol, mucho mejor.


—¿Vos cómo te ves?—


No sé. En estos últimos partidos no terminé jugando de la misma manera que lo venía haciendo. En Boca es dificil mantener el nivel. Le ha pasado a muchos. No estoy tan mal, pero no soy el mismo del semestre pasado o el del arranque del torneo. Con trabajo y con las ganas que tengo voy a volver a agarrar el nivel de nuevo.


—¿Te acordás dónde estabas el 14/12/2003, el día de Boca-Milan?—En casa, lo vi en mi pieza. Me acuerdo de que me levanté temprano para verlo.


—¿Y ahí soñabas con jugar en Japón?—Siempre soñé con esta Copa desde que vi a Vélez ganarle al Milan. Cuando estuve en Talleres me tocó compartir vestuario con Sotomayor y decía: "Este estuvo en Tokio y salió campeon del mundo". Para mí, como pibe, era lo máximo.


—Y después conviviste con Guille, Palermo...—

Los miraba y me parecía increíble. Gracias a Dios tuve la suerte de aprender de todos esos monstruos, de crecer al lado de ellos.


—¿A quién del Milan le pedirías la camiseta?—Primero pienso en ganar, y después en la camiseta. Me gustaría estar ahí y disfrutar el momento porque sería la coronación de un año bárbaro.

No hay comentarios: